En mi barrio, Longchamps, al suroeste de la ciudad de Buenos Aires, el sol brilla solitario en un cielo celeste.
Como estamos cerca del aeropuerto de Ezeiza es frecuente ver aviones ascendiendo.
Hace más de una semana, estuvimos sometidos por una lluvia implacable que inundó muchas zonas de nuestra provincia de Buenos Aires.
Ver a la nave enfilando hacia el noreste bajo el resplandor del sol, es un verdadero canto al optimismo... |
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